Here is the full reference card for this book...
If you'd rather place an order by talking to one of our cheerful order desk clerks, please call 1-888-232-4444 (USA and Canada only) or 250-383-6864. From Europe, ring our UK order desk clerk at local rate number 0845 230 9601 (UK only) or 44 (0)1865 722 113.
Mas Alla del Homo Sapiens - Vol II: (Beyond the Homo Sapiens - Vol II)
by Mariu Suarez
602 pages; quality trade paperback (softcover); **** IN SPANISH ****; catalogue #00-0188; ISBN 1-55212-523-8; US$41.50, C$48.46, EUR34.00, £24.00
A quest for a personal and collective utopia. The story of man's salvation through knowledge. Una busqueda de la utopia personal colectiva. La historia de la salvacion del hombre a traves del conocimiento.
Read more!
about the book about the author sample excerpt catalogue info
About the Book"The Mystical and Historical Journey that will change your life." "El Viaje Mistico e Historico que cambiara su vida". Time is a wheel of continuous movement; the present is the fruit of the past, and the future is the fruit of the present; any hope for a better future, requires that we understand the past and change the present. Beyond the Homo Sapiens, describes painstakingly in a manner understandable to all, the causes and the reasons why the world was and is still corrupt and demeaning to its inhabitants. The mystical and historical journey successfully interprets the historical events of 5000 years, providing the readers with new insights for personal and social methods for self and universal improvement. This book is written in two Volumes. Click here for information on Volume I., Beyond the Homo Sapiens - Vol I Visit the author's web site |
About the AuthorLas fuerzas arquetípicas son Presencias Eternas en el inconsciente; lo ùnico que requieren para hacerse conscientes es la atención de la mente intelectual.Buscando ser reconocidas, estas fuerzas se revisten del símbolo que, segùn Carl Jung, puede ser descrito como una imagen que comunica algo de lo cual el intelecto no es consciente. El problema con las imagines del inconsciente es que se desvanecen fácilmente. Pintándolas, el artista logra fijarlas para estudiarlas. Mariù es una pintora Surrealista Visionaria dedicada desde 1969 a pintar estas imágenes del inconsciente. Ella las ha fijado fielmente probándose a sí misma que, como Carl Jung dijo, las imagines del inconsciente arriban al consciente en una forma automática y están contando una historia fabricada especialmente para que ese individuo entienda verdades universales. Mariù se ha dedicado a pintar estas imágenes y a extraerles su significado. Más Allá del Homo Sapiens es el resultado de una vida de trabajo en el camino Surrealista Visionario. |
Sample Excerpt
El discurrir del tiempo había encontrado a España en los albores del siglo XIX, defendiendo su imperio para mantener sus privilegios, empujando el oscurantismo como el Papa había aconsejado y promovido, ayudándose de la Contrarreforma; pero el Espíritu es el adversario de la inercia y como el estancamiento sólo había traído como resultado la total podredumbre de los cimientos de la superestructura imperial, cuando Napoleón avanzó entrando a España y Portugal, los cascos de sus caballos desmoronaron el sistema, como se desmoronan siempre las ilusiones vanas. España dejó desde entonces de ser un poder, para hundirse en el caos y convertirse en un títere vendido al mejor postor; su inhabilidad de moverse con las demandas evolutivas había sido su peor enemiga. La entrada de Napoleón a España, dejando a José Bonaparte en el trono en 1808, constituyó el empuje para la independencia de Hispanoamérica, cuando los españoles se levantaron el 2 de mayo contra él. Napoleón aceleró la independencia, no sólo de Hispanoamérica sino la del Brasil con su entrada en Portugal. Inglaterra por su parte, (debido a que nadie aprende las lecciones históricas) ya se había convertido en un país reaccionario empeñado en defender los exitosos intereses de su mundo capitalista, por ésto, había considerado la revolución francesa y su Declaración de Derechos del Hombre como enemiga personal. Con la intención de atacar y parar "el peligro" de las ideas de la revolución francesa, había hecho alianzas con las coronas que, empujadas por las transformaciones napoleónicas, se habían unido a los intereses feudales más reaccionarios. Inglaterra se convirtió entonces en la aliada del español Fernando VII contra la invasión francesa y su sistema continental.
Dentro de Hispanoamérica, con el mal estructural causado por la supremacía española, desde el blanco al negro con todas las tonalidades mulatas, y del blanco al cobre pasando por todas las tonalidades mestizas, cada quien quería ser español, pues ésto era sinónimo de posibilidades. Al contrario de los Estados Unidos, donde los blancos querían guardar su pureza de raza, en Latinoamérica, por trescientos años la sangre se había mezclado; pero el afán de ser blanco y español, sería uno de los mayores problemas que Latinoamérica continuaría encarando, porque no somos blancos ni españoles, somos nativos, mulatos, mestizos y negros. No creo que nadie pueda reclamar en Hispanoamérica sangre blanca y española. Dicen algunos que nosotros creemos en el poder de la sangre blanca, pues aún una gota nos hace blancos, mientras para los blancos una gota de negro es negro. Es risible algunas veces ver a una persona como yo, claramente nativa con pinta negra, renegar de los nativos y los negros.
El tribalismo había sido fomentado entre nativos y africanos, pues incluso los últimos se unían en acuerdo a la tribu de la que venían, esto era muy importante a los españoles, para prevenir la solidaridad. Para finales del siglo XVIII, muchos negros habían comprado su libertad, y trabajaban asalariados, como campesinos y artesanos. Los de sangre mixta jamás habían podido definir su posición legal, así que no podían trabajar en oficinas publicas, entrar al sacerdocio o ir a la universidad. La animosidad del norteamericano para con el nativo y el negro, se reflejaría más tarde, cuando buscaron después de la independencia de México, del Centro y del Sur, hacer pacto con la gente más blanca entre los criollos, y por ésto, con los menos identificados con los nativos, mestizos, negros y mulatos, para llevar a cabo su programa explotativo en nombre de la civilización.
La burocracia en Hispanoamérica no podía ser tanto de color, pues no todos los españoles eran blancos; el cruce con moro en el sur Ibérico los había hecho de color oliva. Así que en la cúspide de la pirámide estaba el español peninsular, después el criollo (que ojalá pudiera probar su ascendencia de español) y después ese tapete de colores que es nuestra Hispanoamérica, a quienes quedaba imposible reclamar ser españoles. El tejido burocrático feudal a pesar de los cambios Borbones, continuaba siendo pesado y lento por lo que para descansar de él, tanto españoles como criollos continuaban tomándose la siesta. A pesar de que los criollos no podían poner sus manos en los impuestos que salían hacia España para alimentar la corona y la iglesia española, como ellos eran los propietarios de la tierra y de la producción, eran clase dirigente junto a los españoles y la iglesia. Al sacar a los españoles conservarían su puesto como clase dirigente junto con la iglesia. A pesar de los impuestos de exportación e importación que tenían que pagar a España, para finales del siglo XVIII la riqueza acumulada por los criollos por generaciones, podía ya pagar a la corona títulos de nobleza y comisiones militares. Cientos de hijos de estos criollos empezaron a ir a España a comprar comisiones o a educarse.
Desde 1720 Benito Feijó, sacerdote español, había iniciado la crítica de la cultura española tradicional, y de la educación en Hispanoamérica. Hacia mediados de centuria, Gaspar Melchor de Jovellanos, viendo ya el mal que el oscurantismo era para la misma España, concibió un proyecto de reforma educativa para ser aplicado en América Hispana y así, el siglo de la razón entró vía oficiales españoles y sacerdotes que, debido al buen recibimiento que de todos los españoles hacían los criollos, pronto encontraron recipientes abiertos a la visión racional y científica del mundo. Esta "iluminación católica" de los Borbones, no pudo evitar el hecho de que la Razón es subversiva a la ignorancia del Homo Sapiens y la ignorancia en la España católica era grande y mucho más grande en sus colonias. Siempre había habido contrabando que se había convertido con el tiempo, en una industria riquísima; para finales del siglo XVIII, no solamente se contrabandeaban productos de consumo sino libros; los criollos habían empezado a leer a Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Paine; la generación criolla revolucionaria creció con ellos. Como el contrabando quebró los elevados precios españoles, éstos tuvieron que levantar algunas barreras contra el comercio británico, norteamericano y francés.
España se hizo para entonces algo más tolerante a la investigación científica; muchos eruditos como José Celestino Mutis (1732-1808) fueron de España a las colonias y se abrieron las puertas a los naturalistas franceses, ingleses y alemanes. Charles Marie de la Condamine, cruzó Panamá y Colombia, subió a los Andes en el Ecuador, llegó al Amazonas y regresó a Europa con el caucho. Colón había sido el primero en observar sus propiedades elásticas, pero fueron Hernán Cortés y sus conquistadores los que se dieron cuenta de las pelotas rebotadoras con que jugaban los nativos; desde 1770 se había utilizado comercialmente cuando el químico inglés Priestley creó borradores con la goma.
Alejandro Von Humboldt de Prusia (1769-1859) quien fundó con su compatriota Ritter, la geografía física moderna y quien tuvo por maestro a Wener, fundador de la geología) fue el primero en estudiar la flora subterránea de las minas. En 1799 Carlos IV le concedió permiso para explorar en Sudamérica, junto con el francés Bonpland, lo que hicieron durante una estadía de cinco años, recorriendo el continente. Desde la boca del Orinoco a la que arribaron, exploraron Venezuela, navegando en canoa el Orinoco y el Río Negro, estudiando su curso y sus principales características y descubriendo la unión del primero con el Amazonas. Las anguilas eléctricas que envío a Europa donde se adelantaban estudios sobre la electricidad, causaron sensación. En 1800 llegaron a la Habana y después se dirigieron a Cartagena de Indias, (Cartagena había sido uno de los nombres que los colonizadores cartagineses habían dado a una de sus ciudades en Iberia, con los españoles se había extendido la historia colonizadora del Homo Sapiens a América.) desde donde remontaron el Magdalena, llegando hasta Ecuador y Perú. Ascendieron por el Chimborazo hasta cinco mil setecientos sesenta metros de altitud. En 1801 Humboldt fue a Bogotá a visitar a Mutis, quien había vivido ya treinta y nueve años en el nuevo mundo; era famoso internacionalmente como botánico, estudioso de la metalurgia de minas y lexicógrafo versado en lenguas nativas. Francisco José de Caldas, (1770-1716) colaborador de Mutis en su expedición botánica, escribiría el prefacio del volumen de Humboldt Geografía de las plantas, Francisco había descubierto el método de determinar la altitud por la temperatura a la que el agua hierve. En el Ecuador él y Humboldt descubrieron que la temperatura decrece un grado con cada latitud norte y un grado por cada trescientos pies de altitud. En 1803 los dos sabios europeos visitaron México y por Washington y Filadelfia regresaron a Europa con ricas colecciones hoy en museos de París y Berlín.
De este viaje salieron sus valiosos libros, Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente y Examen Crítico de Historia y Geografía del Nuevo Continente y Asia. Una vida tan fructífera como la de Humboldt nos dejó posiciones geográficas, climatología, geología, fauna, flora, etnografía, costumbres, estadísticas de los territorios visitados, haciendo en su obra Cosmos (que no pudo terminar) la demostración de las relaciones recíprocas y de coordinación, que es la base de la investigación geográfica y que debería ser la base de toda investigación, pues nada existe sólo en el universo. La interacción de todas las cosas, el movimiento e influencia de todo sobre todo, es Cosmos. De esta más elevada percepción se desprendió la ecología, ciencia tan fascinante, porque nos enseña de la relación de los organismos entre sí, de su interacción con el medio que los rodea, con el clima y la naturaleza del suelo, con la alimentación a su alcance, con la intensidad luminosa, las aguas y los vientos, la transformación del suelo determinando modificaciones en el género de vida y número de los seres vivientes. Todos estos, conocimientos sin los cuales, no podríamos saber de antemano el peligro ecológico en que estamos viviendo debido a la errada utilización de las artes y las ciencias, sirviendo el desaforado sentido adquisitivo del Homo Sapiens, quien en su ignorancia ha hecho del cosmos ecológico un caos.
Antonio Nariño (1765-1823) criollo, nieto de un fiscal de la Audiencia del Virreinato de Nueva Granada, se había dedicado al comercio de importación y exportación en grande escala por lo que tenía relaciones que le permitían t raer de Europa las obras más importantes. Tradujo en Bogotá, la Declaración de los Derechos del Hombre francesa, imprimiendo algunas copias secretamente. El humanismo estaba tratando de abrirse paso en Latinoamérica, como había tratado de abrirse paso en Inglaterra antes de ser reprimido de nuevo por los que no tienen alma; como trató de abrirse paso en Norteamérica antes de que los godos royalistas no tuviesen más remedio que aceptar la república infiltrándose para iniciar la represión a su favor; como había tratado de abrirse paso en Francia antes de que Napoleón, como monigote de los poderosos, volviera las cosas al status quo. Latinoamérica daría sus propios luchadores humanistas y sus propios reaccionarios inhumanos. En 1794 Nariño fue detenido como culpable de delitos contra el Estado; sus bienes fueron confiscados y él fue deportado a Madrid; al llegar a Cádiz logró fugarse a Francia e Inglaterra.
Por su parte Miranda diez años antes, había conocido a Paine en los Estados Unidos y cenado con Washington. En Nueva York, en una comida en la Sociedad de Cincinnati conoció a Alexander Hamilton y al general Henry Knox con quien proyectó una posible expedición liberadora a Venezuela. Visitó todos los campos de batalla y fortificaciones desde Carolina del Sur hasta Massachusetts hablando con participantes en la guerra, visitando fábricas, haciendas, colegios, estudiando el arte y leyendo la literatura norteamericana de la época. Yale se encontraba bajo el Dr. Ezra Stiles, probablemente el más grande académico en el país; Miranda se enroló en sus clases de Hebreo. Donde quiera que iba, Miranda trataba de convencer a los comerciantes de la importancia de la liberación de Latinoamérica para sus mercados. Durante este tiempo, España imprimió y circuló en Estados Unidos, acusaciones contra Miranda caracterizándolo como "Un hombre pérfido, intrigante y sin religión". El aristócrata criollo había sido capitán desde los dieciocho años en la armada española; en Cádiz había conocido a John Turnbull, un comerciante Inglés muy amigo de Pitt, a quien volvió a ver después de su gira por Europa y la corte de Catalina en Rusia a quien también pidió ayuda para la revolución. En Londres se hospedó en casa del poeta Barlow, quien más tarde lo defendió en París. Turnbull le presentó a William Pitt, quien se había convertido en maestro de la doble lengua, en términos modernos, de la diplomacia; Miranda le pidió ayuda para una expedición que desembarcase en Venezuela, a cambio de la prioridad comercial con el continente después de liberado. Pitt respondió primero con evasivas que parecían decir sí, después con evasivas que parecían decir no, después con el silencio, por lo que el exasperado Miranda lo insultó en una carta y se fue para Francia, por cuyos servicios durante la revolución, su nombre está grabado en el Arco del triunfo de París. Después del año y unos meses en la cárcel, durante Termidor, fue deportado a Suiza y desde la casa de la poetiza Williams, inundó a Europa de cartas por la revolución sudamericana. También Nariño, cuando escapó de Cádiz, había llegado a Francia e Inglaterra pidiendo ayuda a Pitt y al Primer Ministro francés Tallien. Al regresar a Colombia en el año 1797, cuando Miranda regresó a Inglaterra, fue apresado de nuevo en Bogotá. Durante el interrogatorio se le advirtió a Nariño que si confesaba quienes eran sus cómplices, le perdonarían la vida; Nariño dijo que eran Pitt y Tallien.
En Inglaterra Miranda comenzó otra vez su campaña para convencer a Pitt de las ventajas de la revolución Hispanoamericana para Inglaterra. En Londres fundó la Gran Logia Americana que unió secretamente a los partidarios de la liberación de las colonias españolas; de esta logia surgieron las logias lautarinas que se regaron por el nuevo mundo atrayendo simpatizantes a la causa y en gran parte financiándola. Lautaro había sido un famoso caudillo Araucano a quien los españoles habían hecho prisionero en 1550, cuando sólo tenía quince años. Había sido caballerizo de Valdivia, del que consiguió fugarse iniciando una insurrección en cuya primera batalla murió el mismo Valdivia; después de otras batallas, unas victoriosas, otras no, lograron derrotarlo antes de asaltar Santiago donde pereció a los veintiún años de edad. En Londres, mientras esperaba respuesta de Pitt y hablaba con el embajador americano Rufus King convenciéndolo de una alianza de Estados Unidos con Inglaterra contra España, Miranda de cuarenta y un años hizo amistad con el jovencito Chileno de diecinueve años, Bernardo O'Higgins, (1778-1842) hijo de un irlandés cazador de fortuna ascendido a Virrey del Perú; había llegado a Londres tres años antes y veía a Miranda como una leyenda viviente. Miranda quería hablar con Hamilton quien estaba en el Gabinete en Washington, pero no sabia que los antiguos revolucionarios eran todos reaccionarios, pues habían pasado de ser la élite colonial, a ser la élite de la república. Como élite tenían que resguardarse de los revolucionarios. Por ésto, Hamilton no vio en Miranda un amante de la libertad, sino un "intrigante aventurero". King escribió a Hamilton que si Inglaterra entraba en lucha con Francia "el destino del nuevo mundo... estaría puesto en nuestras manos". O'Higgins padre, cayó en desgracia debido a las actividades revolucionarias de su hijo y fue removido como Virrey. Inmediatamente los joyeros ingleses Spenser & Perkings dejaron de pasarle su pensión por lo que se fue a Cádiz donde conoció a San Martín.
San Martín (1778-1850) había nacido en Yapeyú uno de los pueblos de misiones Jesuitas (Corrientes- Argentina) había tenido el privilegio de crecer en uno de esos lugares idílicos y ésto impresionó su carácter para siempre; era un hombre calmado, disciplinado y generoso; un gran amigo, sin ningún ánimo competitivo al que le interesaba únicamente hacer su trabajo bien hecho y sin ambición de heroicidad ni de poder. Tal vez también un magnífico lector de carácter, quien sabía que en nuestros pueblos los que no respiran, se robarían la revolución como se la habían robado en todas partes y que valía más alejarse a tiempo sin aceptar cargos políticos que ser traicionado por aquellos por quienes se han hecho tantos sacrificios como ocurrió a O*Higgins y a Bolívar. Su padre Juan de San Martín había llegado como oficial peninsular precisamente a reenforzar las medidas contra los jesuitas y las misiones nativas que en 1818 fueron reducidas a cenizas, por lo que la naturaleza creció de nuevo donde habían reinado estos oasis de educación al nativo, como presagio de lo que sería su suerte durante los próximos doscientos años. Sus padres regresaron a España cuando él tenía ocho años e ingresó al Seminario Real de Nobles de Madrid pues los hijos de oficiales con grado de capitán en adelante podían hacerlo. Mientras San Martín entraba al regimiento de infantería de Murcia en 1789, Carlos IV y su prima María Luisa, habían hecho junto con Manuel Godoy, el joven amante de la no muy agraciada reina, "la trinidad t errestre", como satíricamente los españoles llamaban al triángulo amoroso. La reina investió a su querido Godoy como Comandante de la Orden de Santiago, Brigadier de la Armada Real, su Secretario, Duque de Alcudia, Consejero de Estado y el mejor amigo y consejero de su esposo Carlos. A su debido tiempo, Godoy se vendió a Napoleón. Cuando los españoles se levantaron contra Napoleón, San Martín, al mando de un regimiento de caballería hizo huir el regimiento francés al que se enfrentó, por lo que fue ascendido a capitán. Cuando las fuerzas de Wellington se unieron a las españolas contra Francia, San Martín cambió de alianza, probablemente al escuchar de labios de las tropas inglesas sobre la Logia Americana en Londres. Siendo él criollo, y habiendo experimentado la discriminación que todo criollo sufría, después de veintidós años de servicio a la corona, se fue contra España y "los godos" como de allí en adelante llamaría a los españoles.
En 1805, después de cinco años en Inglaterra sin lograr ayuda para su causa, Miranda había zarpado para Nueva York con la esperanza de que con la hostilidad entre España y los Estados Unidos quienes ya habían iniciado su franca política imperialista de avanzada por el continente Norte, podría hacer amigos para la revolución. Miranda fue a Filadelfia donde habló con Aaron Burr envuelto ya en la conspiración para separar a México de España; lo único que consiguió fue que Burr lo delatara al embajador español. En Filadelfia planeó visitar al Presidente Jefferson en Washington y consiguió una carta de presentación a James Madison, Secretario de Estado. Madison, quien hablaba ya la doble lengua de los imperios, le hizo saber veladamente que el gobierno no se metía en los que los ciudadanos norteamericanos hicieran, siempre y cuando no violaran las leyes internacionales.
Turnbull desde Inglaterra continuaba financiando a Miranda y ahora después de sus conferencias con Madison y Jefferson en las que nada claro había sido hablado, algunos comerciantes de Nueva York asumieron que si Miranda no había escuchado un rotundo no, era un sí. Miranda zarpó de Nueva York en 1806 con tres buques norteamericanos hacia Venezuela: el Bee, (abeja) Bacchus, (Baco) y el Leander en el que él iba y en el que ondeó por primera vez la bandera amarillo, azul y rojo que escogió para su país. Por lo visto los comerciantes de Nueva York se interesaron más que Pitt por la prioridad comercial con las posibles nuevas repúblicas. Los tres barcos llegaron a Aruba el 11 de abril, con menos de doscientos norteamericanos pobremente armados; la marina Española avisada, no les permitió llegar a Puerto Cabello; los Españoles interceptaron el Bee y el Bacchus y sólo el Leander pudo ponerse en curso hacia Trinidad. Detenido por un barco inglés, Miranda fue informado por Campbell (su almirante) que Pitt había muerto y Greville era Primer Ministro. Cochrane, otro almirante naval, quien se haría leyenda y serviría como primer Almirante Naval en Chile independiente, le dijo en Barbados, probablemente con autorización del nuevo Gabinete inglés, que el Leander iría escoltado por una flota inglesa. Así Miranda hizo un nuevo intento desembarcando en La Vela y siguiendo hacia Coro.






